¿Estás seguro que ese es tu llamado?

Desde que comencé mi camino por ayudar a las personas a descubrir su llamado profesional, seguido llegamos a una pregunta clave que da luz y perspectiva

¿Estás seguro que este es tu llamado?…Es fácil y hasta tentador pensar que uno debe ajustarse a las circunstancias que lo han llevado a tomar un cierto camino profesional cuando en el fondo del corazón esto no parece hacer sentido con el paso del tiempo… Además, sería poco probable que Dios llame a las personas a trabajar en algo por lo cual no tienen ni el interés ni el talento…

Otra vez es Lunes…

Levantarse super temprano 5 o 6 días de la semana para ir a luchar contra el tráfico lento de una ciudad complicada, para luego ir a enclaustrarse en un recinto con pocas ventanas, lleno de personas presionadas y estresadas por cumplir los objetivos…. para luego luchar con ese mismo trafico de regreso y continuar trabajando desde casa hasta tarde en lo que faltó. Repitiendo la misma secuencia semana tras semana, teniendo solo una ventana de respiro de 2 días para “descansar”…. no parece ser aquel trabajo significativo y con propósito que soñaste en la graduación de tu carrera, ¿cierto?.

Para algunos la dinámica anterior podría ser el trabajo de sus sueños pero para otros no. Todo es cuestión del perfil de personalidad, habilidades, dones y talentos. La cuestión aquí es que la mayoría de los entornos laborales están confeccionados a un cierto perfil de personalidad y ritmo de vida. Pero sería totalmente incauto pensar que esa forma de trabajar responde al llamado profesional de la mayoría. Es de esperarse que después de 5 , 10 o más años de estar repitiendo una rutina así, las personas no encuentren ni pasión ni significado en su trabajo y se pregunten: “¿a caso nací para esto?”, ¿es este tu llamado?, ¿qué hice para merecer este castigo?, ¿es esta la recompensa de buenas calificaciones y de ganar concursos académicos?

Mi respuesta siempre es y será la misma: “NO, no naciste para eso, ese muy seguramente no es tu llamado”. Nadie nace para algo a lo que no está llamado, nadie nació para estar forzado a hacer un trabajo que deteste, no importa cuán buena sea la paga. Esto seguro sonará totalmente en contra de lo que cualquiera podría tener como concepto de ser un proveedor responsable de su familia pero es necesario despertar de la confusión de que responsabilidad es equivalente a tortura. Ir a un lugar de trabajo por el cual no se tiene interés, motivación o entusiasmo es equivalente a someterse voluntariamente a ser encarcelado y torturado a cambio de dinero. Disfrutar y ser responsable no son mutuamente excluyentes.

¿Dónde aprendimos que lo sueños y anhelos se hipotecan por responsabilidad?, ¿a caso jugar y trabajar no pueden ser lo mismo?. El mismo esfuerzo que se requiere para encontrar un trabajo detestable y redituable es el que se require para encontrar uno apasionante y redituable. Si has logrado encontrar o crear un trabajo que detestas, quiere decir que tienes la capacidad para encontrar uno que te apasione, lo único que hay que hacer es cambiar los criterios de búsqueda y…. conocerse bien así mismo.

Lo mismo aplica para quién emprende, el dinero nunca será el único motivador para emprender algo, debe haber pasión, un sentido de llamado y vocación. De lo contrario en vez de ir a encarcelarse en las instalaciones de alguien más, uno se estaría encarcelando en unas instalaciones creadas por sí mismo.

Por ello es que es muy importante contar con un plan de vida. Nuestra vida se compone de diferentes áreas, no solo de trabajo, aunque sea a lo que mas se le dedique tiempo. Teniendo clara la estrategia de vida, uno puede saber que tipo de trabajo se ajusta a su plan de vida y no cometer el error de ajustar la vida al trabajo que hay disponible.

“Hay que trabajar como Dios manda”….

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A no ser que haya un 11avo mandamiento, no está escrito en ningún lugar que Dios mande trabajar solo porque la paga es buena o solo por el dinero. Todo lo contrario, de hecho en el jardín del eden, mejor conocido como el paraíso había y habrá trabajo. “Tomó pues Dios al hombre y le dejó en al jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase” ~Génesis 2:15

Sería completamente ilógico pensar que un padre le haya dado a un hijo sueños, dones, anhelos y talentos para luego privarle de la posibilidad de usarlos….Es más probable que una persona falle en conocerse así misma y no decida bien acerca de sus pasos profesionales a que sea Dios quién le llame a trabajar en algo que a lo mucho le es indiferente.

El mapa a un trabajo apasionante y redituable no se encuentra afuera de ti mismo, se encuentra dentro de ti mismo; en tu persona está encriptado el código de tu llamado.

¿Tienes una curiosidad y entusiasmo fuera de lo común por conocer nuevos lugares y personas?, quizá Dios te ha dado las herramientas para conectar a los demás por una causa. ¿No entiendes cómo es que te encanta probar nuevas comidas y percibir sus ingredientes?, quizá Dios te llamó a ser un embajador gastronómico. Haz un inventario de lo que más te interesa y da curiosidad, allí se encuentran las pistas de tu llamado.

Descontento Divino

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Es lo que sucede cuando se experimenta la tristeza interior de que no estamos haciendo lo que deberíamos estar haciendo. Se manifiesta en frustración de tener que hacer aquello que es contrario al llamado. Claro que puede haber muchas maniobras de actitud que uno puede hacer para ver las casas desde otra perspectiva, pero hay que tener en cuenta que esas técnicas aplican cuando las cosas no tienen una solución factible de corto plazo. Pero esto del trabajo….tiene solución y no es una cuestión oculta que esté fuera del alcance en la que solo con un milagro se pueda resolver. Muchos le delegan a Dios el control de su vida profesional en una actitud de humildad y aunque la intención es increíblemente buena, la realidad es que pareciera ser que la administración de la vida profesional es algo que Dios nos delegó a nosotros porque nos dio las herramientas para hacerlo.

Una manera muy elegante de postergar decisiones profesionales es pensar: “esperaré a ver lo que Dios me dice”….temo decirte que no escucharás una voz de lo alto, ni un mensaje escrito que te diga exactamente la ruta a tomar. Las señales interiores de inconformidad, descontento, hambre y sed de propósito son ya la señal que estás esperando. Cuando algo no concuerda con la forma en la que hemos sido creados, es muy notorio y se manifiesta con ese descontento interior.

Me incomoda cuando escucho que el consuelo para alguien que no tiene trabajo es : “Vamos a pedir a Dios por un trabajo para ti”…. De nuevo, la intención es admirable pero en la mayoría de los casos Dios ya ha respondido esa plegaria desde antes de que naciéramos y lo que tenemos que hacer es dar un vistazo a lo que ya está allí dentro de nosotros. Dios puso la vida profesional bajo nuestra administración al darnos las herramientas para trabajar y la mejor oración es la acción por conocer bien esas herramientas únicas con las que hemos sido dotados.

Pero es que ya es demasiado tarde para hacer un cambio….

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No se quién nos haya vendido la idea de que la ruta profesional de una persona se escribe sobre piedra a sus 17 o 18 años de edad…pero la verdad es que nunca es tarde para ser honesto consigo mismo y tomar acción para vivir y trabajar con más plenitud.

Son incontables las personas que ante una oportunidad de hacer un alto en su vida profesional pueden ver con renovada perspectiva otras posibilidades. Muchas veces se piensa que el perder un trabajo o el que un negocio no funcione es un error o un castigo, cuando muy seguramente es una bendición encubierta….. “La gracia de la interrupción” la llamaría yo, que permite ver bajo una nueva perspectiva las decisiones profesionales del pasado y ajustar el rumbo hacía un trabajo con mayor propósito y pasión.

Lo cierto es que independientemente de cuál sea tu carrera, algún día te vas “jubilar” en el contexto civil. ¿Quiere decir esto que vas a cesar de trabajar para ir a tomar margaritas a una playa toda los días?. Conozco personas que hacen esto en los Estados Unidos; personas totalmente sanas y activas que “se jubilan” porque llegan a cierta edad y se van a vivir a las playas de Florida para “jubilarse”. Sobra decir que en el fondo son muy miserables y no duran mucho con buena salud porque la realidad es que hemos sido creados para trabajar y servir… cuando dejamos de hacer eso hay consecuencias. ¿Te puedes imaginar que el acontecimiento más sobresaliente de tu día sea solamente el platicar del restaurante al que fuiste a desayunar o lo que vas a cenar esta noche o el programa de televisión de ayer?… El término jubilación debería cambiarse por “estado vegetativo” o algo parecido…

Muchos al llegar a “jubilarse” en el sentido civil, tendrán que replantear sus pasos profesionales de todas formas….¿Qué no era demasiado tarde para hacerlo a los 30, 40 o 50?…. Estoy seguro que puedes notar la incongruencia de la situación y entender que si alguien de 65 años puede replantear su carrera, antes de eso es totalmente posible y que no es necesario esperar tanto para hacerlo.

Mi consejo para ti es que en el sentido “civil” de la palabra te jubiles cuanto antes…..porque eso te llevará a replantear tus pasos profesionales hacía hacer aquello en lo que verdaderamente puedes hacer una diferencia y que al mismo tiempo tenga propósito y significado para ti, ¿Me explico?. Colócate en la situación de que ya no puedes trabajar en el mismo trabajo que te es indiferente. ¿Qué harías?, ¿a qué te dedicarías?, ¿qué es aquello que solo tu puedes hacer en forma única?, ¿a dónde te lleva la curiosidad y la creatividad?.

Esto no quiere decir que mañana vas a ir y renunciar a lo que sea que estés haciendo solo porque no es tu llamado, lo que quiere decir es que cuanto antes puedes elaborar un plan de acción que en un par de meses te ponga en el asiento del conductor de tu carrera y puedas mover el timón en la dirección correcta para que eventualmente llegues al destino de tu llamado profesional

Lo entiendo perfectamente, pensar en cambios profesionales a muchos les aterroriza, sobretodo si su alternativa actual es lo único que tienen para sustentarse, pero el cambio vendrá voluntaria o involuntariamente, tarde o temprano. Equípate desde ahora para tomar el timón y que no sea el viento o las olas de las circunstancias las que te obliguen a tomar decisiones que no quieres.

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