El tip #1 para dejar de postergar y ponerte en acción

Seguramente has escuchado el término “postergar”, mejor conocido como “procrastinar”. Postergar significa dejar para después algo que se puede iniciar antes.

Por mucho tiempo tuve el concepto equivocado de postergar. En realidad hay dos tipos de postergación, una es muy buena y la otra muy mala. Te platicaré de las dos y de cómo diferenciarlas.

Postergación productiva

En su libro “La regla de los 5 segundos”, Mel Robbins habla sobre el concepto de postergación productiva; se trata de un tipo de postergación que no solo es buena y necesaria, si no una que es esencial en procesos de innovación y creatividad.

El proceso creativo toma su tiempo, la mente necesita divagar y aunque no parezca productivo, lo es, porque sin este no podría haber creatividad. Este tiempo de “divagación” es necesario para incubar la innovación y la creatividad.

Antes cuando llegaba mi hora de escribir y me topaba con el famoso “bloqueo del escritor”, que es cuando uno de pronto se queda totalmente en blanco antes de escribir, me sentía culpable de dejar el teclado e irme a caminar sin un plan, simplemente a “divagar”. Después de ese tiempo venía con ideas frescas y listo para escribirlas. Debido a esto, con frecuencia sentía que no estaba escribiendo con eficiencia y que procrastinaba en mi escritura. Pero nada más lejos de la realidad, simplemente estaba ayudando a mi mente con el proceso de creatividad y para lograrlo descubrí que se necesita “postergar”.

Si tienes la meta de hacer realidad un proyecto que conlleva una alta dosis de creatividad, yo te recomendaría no preocuparte si pasan 2 o 3 semanas en las que no ves avance sólido. Eso no es postergar, es un paso clave del proceso creativo.

Postergación destructiva

Es cuando dejamos de lado actividades importantes que de seguro tendrán consecuencias negativas. Contrario a lo que muchos piensan, la postergación no es el resultado de la pereza…es más bien una forma de canalizar el estrés. Las personas que postergan no son desorganizadas o perezosas. Lo que sucede es que la presión del estrés busca una salida y el postergar se la brinda porque da la sensación de un micro-alivio de ese estrés.

El estrés que experimentamos no viene del trabajo solamente, es un acumulado de todos los pequeños puntos de presión de cada una de las áreas de nuestra vida que requieren atención. Esa es la presión de la que uno busca liberarse y postergar o procrastinar brinda una sensación de escape a esa presión.

Lo que sucede al postergar actividades importantes es que con el tiempo se acumulan y ahora no solo serán importantes, sino que serán también urgentes. Esto resultará en una nueva fuente de estrés que perpetuará el ciclo. Afortunadamente hay una manera relativamente sencilla de vencer este obstáculo.

El tip #1 para vencer la postergación destructiva

En lo que se refiere a vencer la postergación destructiva hay dos escuelas de pensamiento; la primera viene de un libro muy conocido llamado “Cómete esa rana” de Bryan Tracy que establece que hay que comenzar con las actividades más difíciles o con las que más tememos, esto con el objetivo de romper con la postergación con una primera gran victoria. La idea es que después de vencer el obstáculo más difícil todo será mucho más sencillo.

El problema con esta estrategia es que se basa en la habilidad para vencerse a sí mismo o lidiar con el miedo y eso require fuerza de voluntad. Nuestra fuerza de voluntad, como te lo comentaba en artículo de la semana pasada, es variable, por ello, bajo esta perspectiva algunas veces tendremos éxito en “comernos la rana” y otras veces no.

La segunda escuela de pensamiento viene del libro “5 días al mejor año de tu vida” de Michael Hyatt. En este libro se presenta el concepto de manera diferente; primeramente coincide en que hay que fijarse metas en la zona de disconfort o dificultad, pero… y aquí es donde está la diferencia, recomienda iniciar con las actividades que se encuentran en la zona de confort.

El razonamiento de esto es que el entusiasmo, la motivación y la inercia se activan en el momento en que anotamos puntos de progreso. La manera más fácil de comenzar la inercia de avance es registrando avance en las actividades en las que es más sencillo hacerlo. Una vez que ya se tiene esta inercia, las actividades más complicadas se pueden ejecutar tomando ventaja del ímpetu que ya se trae.

En lo personal yo he descubierto que la segunda alternativa da mejores resultados. Al comenzar por las actividades más sencillas se inicia la racha y va a ser más difícil que algo retador detenga el progreso.

Conclusión

Postergar no es malo, dependiendo del tipo de actividad, podremos hablar de postergación positiva o postergación destructiva. La postergación positiva es parte esencial del proceso creativo, mientras que la postergación destructiva va minando nuestra capacidad de dar resultados poco a poco hasta que la destruye.

¿Te has sentido mal por postergar?

¿Puedes ver la inercia a favor que se genera cuando uno comienza con las actividades más sencillas para después atacar las más difíciles y así evitar la postergación destructiva?

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