El secreto de la motivación para perseverar en cualquier meta

El combustible para mantenerse firme y obtener la motivación para perseverar en cualquier meta no viene de la fuerza de voluntad.

De hecho, no creo que la perseverancia o la fuerza de voluntad sean cualidades que algunos cuantos privilegiados posean. Todo ser humano puede llegar a ser tan perseverante como lo desee. ¿Cómo se logra esto?, con un ingrediente clave que catapulta la motivación del cuál te hablaré en la publicación de hoy.

Todos en algún punto perderemos la motivación

Todos los inicios se caracterizan por el entusiasmo, la energía y el ánimo que vienen de comenzar algo nuevo y diferente. Al inicio del año muchísimas personas comienzan con metas y objetivos extraordinarios para mejorar en las diferentes áreas de su vida.

Unos dicen: “este es el año en que iniciaré mi propio negocio”, “este es el año en que escribiré ese libro”, “este es el año en que saldré de mis deudas”, “este es el año en el que me pondré en forma”, etc, etc.

Pero llega un momento en el que la motivación y el entusiasmo del inicio comienzan a disiparse. A unas semanas de estar trabajando duro por lograr aquella meta y ver la dificultad que conlleva, se comienzan a sentir los efectos de la resistencia y viene la tentación de claudicar.

A todos nos ha pasado o nos pasará en algún momento y nos diremos a nosotros mismos “si tan solo hubieran tenido un poco más de fuerza de voluntad, los resultados hubieran sido diferentes”. Pensamos que es un problema de nuestra personalidad o carácter… pero la buena noticia es que no lo es..

¿Por qué perdemos la motivación?

Jim Loehr y Tony Schwartz en su libro “El poder de estar completamente involucrado”, basados en su experiencia de entrenar a cientos de atletas de fama mundial y ejecutivos de alto rendimiento, explican que nuestras reservas de fuerza voluntad son muy limitadas y dependen del ánimo, del descanso de la noche anterior, de la alimentación y posiblemente hasta del lado de la cama del que nos levantemos ese día.

Cuando esta reserva se acaba, cualquier viento que vaya en contra de nuestros objetivos nos hará cambiar el rumbo fácilmente. Un ejemplo a pequeña escala sería el de medir la fuerza de voluntad para vencer un antojo. Te aseguro que será más fácil vencer el antojo por la mañana que por la noche. La razón es que al inicio del día nuestras reservas de fuerza de voluntad están llenas y al final están casi vacías.

Perdemos la motivación para perseverar por dos motivos; 1) porque la anclamos a la emoción del inicio y 2) cuando esta emoción del inicio comienza a disiparse, la anclamos a nuestra fuerza de voluntad que es limitada y variable. Esto resulta en “tirar la toalla” muy pronto.

La emoción del inicio y la fuerza de voluntad van y vienen, son variables que nunca serán una buen combustible para mantener la perseverancia en alcanzar una meta… y menos cuando el reto y el esfuerzo necesario par alcanzarla son de nivel superior.

El secreto para una perseverancia inagotable

Si en la emoción del inicio o en la fuerza de voluntad no se encuentra la motivación para perseverar, entonces ¿en donde se encuentra?. Siempre nos han dicho: “se firme y ten fuerza de voluntad” o “encuentra tu pasión o algo que te emocione”, ¿cierto?.. No exactamente…

El secreto de la motivación para perseverar en cualquier meta se encuentra en el “para qué” de esa meta.

En esta combinación de una preposición y un interrogativo se encuentra una fuente de combustible atómico que nos lleva a cuestionar el propósito y significado de lo que hacemos y a conectar el intelecto con el corazón, la razón con la propulsión.

Este es un tema recurrente con mis clientes de coaching de emprendimiento cuando viene la pregunta: “¿para qué quieres emprender?”, cuando la respuesta es: “para tener flexibilidad de tiempo” o “para tener libertad financiera” o “para tener más dinero”, mi respuesta será: “esos “para qués” son débiles….se te acabará el combustible muy pronto”. Son razones positivas, eso no lo discuto, pero no son lo suficientemente fuertes como para vencer los embates de la resistencia que comenzarán al poco tiempo de iniciar y continuarán a lo largo del camino.

En cambio cuando la respuesta es: “para mejorar el mundo en x,y,z aspecto”, “para brindar a las personas x,y,z transformación, servicio o beneficio”, “para cambiar la historia”… es allí donde puedo ver lo que Benjamin Zander describe en su libro, “El arte de la posibilidad” como “ojos brillantes”, la mirada que se ven en una persona convencida de lo que puede ser posible si toma acción. Se percibe el combustible de una razón poderosa que alimentará la perseverancia.

Algo muy parecido sucede cuando estoy trabajando con alguien que quiere alcanzar una meta financiera cuando viene la pregunta “¿para qué quieres tener más dinero?” y la respuesta es: “para estar más tranquilo”, “para poder viajar más”, “para tener un mejor auto o casa”. Mi respuesta es parecida a la anterior: “esas razones no van a involucrar a tu corazón en el largo plazo…”, pero cuando alguien me responde: “para abrir un instituto que ayude a muchas personas a…”, “para ayudar a cientos, miles o millones de personas en…”, “para dar trabajo a muchas personas en….”, vuelvo a ver “ojos brillantes” y convicción.

Si la razón de alguien para ponerse en forma es: “porque el médico lo recomienda”….te aseguro que esa persona nunca estará en forma, pero si la razón es: “para ver a mis hijos crecer, ser felices, lograr metas y estar presentes en los pasos más importantes de su vida”……esa es una razón poderosa.

Te recomiendo hacer una lista de cada una de las áreas de tu vida. Escribe al lado de cada área las metas que quieres lograr. Una vez que tengas esta lista de metas, escribe en cada meta su “para qué”. Coloca esta lista en un lugar visible, tal vez en el refrigerador de la cocina donde no solo tu la veas si no también tu familia. Tener presente el “para qué” es combustible inagotable para perseverar en una meta.

Conclusión

Transporta esto a las metas que quieres lograr en la personal y profesional. Te aseguro que podrás ver la diferencia en tu rendimiento y resultados. Cuando venga la tentación de claudicar, que sin duda llegará, el tener presente un “para qué” fuerte y sólido, será el único combustible que quede después de que la emoción del inicio se haya ido y la fuerza de voluntad de haya agotado. El tener un “para qué” bien definido en cada una de las áreas de mi vida es lo que me ha ayudado a alcanzar las metas más retadoras que me he puesto.

¿Cuál es la meta más retadora que tienes este año? ¿Cuál es el “para qué” de esa meta?

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