8 características de las metas ganadoras

Fijarse metas es más un arte que una ciencia y gran parte del éxito en alcanzar dichas metas está en la forma en la que se definen desde el inicio.

Personas, equipos y empresas batallan para definir sus metas cada año, sin embargo, la parte de la definición de una meta es algo que se puede aprender y sistematizar…para ello hoy veremos las 8 características de las metas ganadoras.

Haciendo realidad objetivos, sueños, transformaciones y proyectos.

Has identificado que necesitas lograr un cambio, una transformación, ir del punto “A” al punto “B”. Lograr este cambio se convierte en la meta del año, la cuál a su vez da soporte a un objetivo más grande, una visión, un sueño.

La dificultad comienza al momento en que nos enfrentamos con la tarea de definir la meta. Algunas de las preguntas que uno puede tener son: ¿debo escribir la meta?, ¿debe ser específica o general?, ¿debe tener una fecha de término?, ¿debe ser retadora o realista?, ¿cuál sería una meta razonable para lograr x,y,z?…

Recuerdo hace algunos años cuando estaba participando con una empresa en una ejercicio para fijar las metas anuales, algo que llamó mucho mi atención fue que dependiendo del enunciado de la meta, de la forma en la que estuviera articulada, el nivel de intensidad e involucramiento del equipo cambiaba.

Esto me sorprendió y lo interesante fue que aún cuando la meta no cambiaba de objetivo, con el solo hecho de definirla de una manera diferente, se podía percibir cómo el nivel de entusiasmo e involucramiento del equipo cambiaba respectivamente.

Allí fue donde descubrí que las metas deben tener ciertas características para que sean metas ganadoras. Metas que comprometan no solo el intelecto de las personas, si no también su corazón.

Al final del año, las únicas metas que se habían logrado, fueron aquellas que estaban bien definidas, aquellas a las que llamo metas ganadroas.. el resto no. El aprendizaje fue que la definición de una meta hace TODA la diferencia en los resultados.

Estas son las 8 características que deben tener las metas ganadoras:

#1 Son escritas

Escribir una meta es vital porque ayuda a clarificar la meta por medio de la escritura, ayuda a vencer la resistencia al involucrar el intelecto, ayuda a incentivar a la acción porque escribir una meta es el primer paso para lograrla y por último, ayuda a la motivación porque la meta ha pasado del terreno de la imaginación al terreno de la realidad.

#2 Son específicas

Entre más específica sea una meta, mayor será el enganche, el enfoque, la creatividad y la persistencia en lograrla…La realidad es que las metas ambigüas no inspiran a nadie.

Nota la diferencia que hay entre una meta que dice: “incrementar mi ingreso” Vs “incrementar mi ingreso anual un 30% para el segundo trimestre del año” o esta otra: “ser una mejor persona” Vs “leer 1 libro que me ayude a crecer en x,y,z área de mi vida cada mes”. Hay una gran diferencia entre unas y otras, entre más específica, más claridad y más combustible para perseverar en ejecutarla.

#3 Son medibles

No se puede mejorar lo que no se mide y percibir el progreso alimenta la motivación. Entre más retadora sea la meta, su mismo progreso fortalecerá la respuesta emocional hacia la meta y esto resultará en un mayor compromiso.

Por ello en cada meta debe estar incluido un sistema de medición, un punto de referencia con el que se pueda medir y/o graficar el progreso.

La motivación para lograr una meta se pierde cuando no se mide el progreso hacia la misma… En cambio, cuando se mide y se celebran aún los pequeños logros, se alimenta el fuego de la propulsión.

#4 Son maniobrables

Una meta no tiene sentido si no está acompañada por la acción, por ello la meta debe estar compuesta de verbos que inciten a la acción. Una meta que comienza con la palabra “ser”, estará destinada a no cumplirse..

No hay manera práctica de medir “ser” o “no ser”. Por ejemplo, “ser una persona más saludable” no es una meta maniobrable, en cambio “hacer ejercicio 30 minutos, 4 veces por semana” si lo es porque se puede medir y conectar con el hecho de que uno quiere “ser más saludable”. Otro ejemplo: “ser una persona más espiritual” Vs “ayudar desinteresadamente a 3 personas que no conozca cada semana”…hay mucha diferencia entre ambas; la segunda lleva a algo concreto, la primera no…

#5 Son arriesgadas


Seamos “realistas” una meta “realista” no entusiasma a nadie..podrá sonar muy elocuente pero si es muy realista probablemente no sea lo suficientemente retadora y no valga la pena ponerla como meta. Por naturaleza nos activamos con el reto y nos relajamos con lo fácil.

Antes yo tenía la idea errónea de que no alcanzar una meta era equivalente a fallar y por ello me ponía metas fáciles para no defraudarme a mi mismo. Esta forma de pensar está muy arraigada en nosotros, nuestros equipos y nuestras empresas. Con el tiempo y la experiencia he descubierto que sin riesgo no hay mucho crecimiento.

Esto aplica a todas las áreas de la vida, sólo en las áreas en las que uno se atreve a salir de su zona de confort es donde se experimentará verdadero crecimiento.

Con esto no me refiero a riesgos que resulten en confusión y desesperación. Me refiero a riesgos que nos sacan de lo totalmente predecible y que incorporan cierto nivel de incertidumbre.

Es como estirar una liga pero sin romperla; un riesgo desmedido, donde hay confusión y desesperación, sería equivalente a romper la liga y eso no es sano. Un riesgo sano es aquel que nos lleva a un siguiente nivel de crecimiento y lo podemos repetir en forma incremental poco a poco. Las metas deben llevarnos a nuestra zona de incomodidad para poder expandirnos y así alcanzar ese siguiente nivel.

#6 Están sujetas al tiempo

El sentido de urgencia es muy importante en el cumplimiento de cualquier meta. Poner una fecha límite o un patrón de frecuencia es esencial en la definición de una meta porque imprime este sentido de urgencia.

Si la fecha de una meta es muy lejana, la acción se congela, si la fecha es muy cercana se vuelve estresante e inalcanzable. Aquí es donde se require un poco de arte, hay que ponerla en un lugar donde se sienta incómoda pero alcanzable.

“¿Pero que pasa si no alcanzo la meta para esa fecha?”…. Algo muy bueno; ahora tienes más información y esto te da la oportunidad de calibrarte y poner una nueva fecha más cercana a la realidad.

Es un mito que haya personas tan conocedoras y visionarias que ponen una fecha y dan con el objetivo en el primer intento…. Nadie tiene una bola de cristal para saber si la fecha que propone está fuera o dentro de su alcance, la fecha límite es solo un objetivo y lo que se intenta es enfocar los esfuerzos para dar lo más cerca posible a ese objetivo.

#7 Son emocionantes

Si una meta no es emocionante para ti o para tu equipo, ten por seguro que no se va a concretar. Estoy de acuerdo que hay cosas que no son emocionantes y de todas formas se tienen que hacer…. Por ejemplo, reconciliar todas las cuentas mensuales de un negocio para el final del mes, no suena muy emocionante, al menos no para mi….

Lo que hay que hacer aquí es ver más allá de la meta e identificar un objetivo más grande y emocionante que se pueda conectar con esta meta. “Reconciliar todas las cuentas para final de mes” puede cambiarse por “Lograr el sistema financiero más estable y predecible de esta unidad de negocio”. Esto cambia mucho la perspectiva…

Para que una meta sea emocionante tiene que apelar más a una motivación intrínseca que a una extrínseca. Las motivaciones extrínsecas son causadas por factores externos, un ejemplo de una motivación extrínseca sería: “el doctor dice que debes hacer ejercicio porque si no tendrás problemas de salud en el futuro”. Las motivaciones intrínsecas provienen de una convicción interna, un ejemplo sería: “quiero hacer ejercicio para estar sano y poder jugar con mis hijos y conocer a mis nietos”.

Un líder debe identificar sus motivaciones intrínsecas y también las de las personas.. esto le ayudará a establecer metas que sean emocionantes.

#8 Son relevantes

Las metas deben estar alienadas con la misión de la persona, del equipo o de la organización y en cada temporada hay necesidades específicas diferentes.

Por ejemplo, habría un problema de alineamiento si una familia que acaba de tener gemelos se fija la meta de dormir 8 horas diarias. Simplemente no es un buen momento para fijarse esta meta, no sería relevante para la temporada actual y no iría a favor de su misión, sobra mencionar que las probabilidades de lograrlo no son muy altas. La meta se podría cambiar por: “tomar turnos para dormir y lograr dormir al menos 4 horas seguidas por día durante los siguientes 2 meses” y luego ir incrementando hasta llegar a 8 horas.

Las metas también deben estar alineadas con los valores y convicciones de la persona, familia o equipo. Por ello es importante tener presentes esos valores y convicciones al momento de fijar las metas.

Conclusión

Tener metas ganadoras energiza, llena de entusiasmo y vitaliza la vida de personas, equipos y organizaciones. No se puede llegar a un destino que no se conoce, no se pueden saber los siguientes pasos si no se establece una meta que indique la dirección del destino.

Los objetivos que se ven imposibles en la imaginación, de pronto se comienzan a ver posibles cuando se dividen en metas ganadoras, que se escriben, que son especificas, medibles, maniobrables, arriesgadas, sujetas al tiempo, emocionantes y relevantes.

¿Cómo se verían tus metas de este año bajo esta nueva perspectiva?

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