3 pilares para construir un legado épico con tu vida

Como líderes, ya sea en casa, en el trabajo o en alguna organización, construimos un legado con cada una de nuestras decisiones y acciones.

Cualquier persona, con el solo hecho de vivir, se encuentre o no en una posición formal de liderazgo, está construyendo un legado con sus decisiones y acciones.

Hoy te voy a platicar acerca de 3 maneras en las que puedes fincar los pilares para construir un legado épico con tu vida.

Todos en diferente escala tenemos una posición de liderazgo en este mundo, tan solo en la familia, los padres son la primera figura de liderazgo que los hijos verán en su vida. Así que no es necesario ir muy lejos para ser un líder… se puede comenzar desde casa.

A todos sin excepción Dios nos ha dado una serie de dones y habilidades para utilizarlos en una misión específica. Hay un pasaje de los evangelios que siempre ha captado mi atención y tiene mucho que ver con este tema de dejar un legado:

“Un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: “Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado” Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” Llegándose también el de los dos talentos dijo: “Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado.” Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” Llegándose también el que había recibido un talento dijo: “Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo. Mas su señor le respondió: “Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.” ~Mateo 25:14-30

He leido este pasaje cientos de veces y cada vez que lo leo aprendo algo nuevo que puedo aplicar a mi vida. Es muy notorio que aquí lo importante no es la cantidad dada a cada siervo, si no lo que cada siervo hizo con la cantidad que le fue dada.

De este pasaje podemos obtener 3 pilares para construir un legado épico con nuestra vida y son los siguientes:

1- Acepta la responsabilidad de tus circunstancias.

Cada persona se encontrará en circunstancias diferentes en su vida y tendrá diferentes herramientas a su alcance para construir un legado. Usar la diferencia de circunstancias como un motivo para no construir nunca dará buenos resultados.

El siervo que pensó que por solo tener un talento, era mejor enterrarlo y no hacer nada por temor a perderlo, abdicó al liderazgo y a la oportunidad de hacer algo maravilloso con lo que le fue dado.

Se centró totalmente en la cantidad y con una perspectiva de escasez pensó que cualquier cosa que intentase resultaría en perder ese talento. Al no hacer nada con lo poco que le fue dado, pretende cederle la responsabilidad a quién le entregó el talento.. y con ello intenta “delegar hacia arriba” lo que le fue delegado y el desenlace de la historia no es nada bueno.

En cambio… los otros dos siervos asumieron la responsabilidad de sus circunstancias; al que tenía solo dos talentos no le detuvo el hecho de no tener cinco y ninguno de los dos se centró en sus circunstancias…más bien ambos se enfocaron en sus posibilidades.

En la actualidad vivimos en una sociedad donde las personas se hacen voluntariamente víctimas de las circunstancias, y aunque genuinamente alguien sea culpable de nuestras circinstancias o pueda ayudarnos a cambiarlas, la decisión de victimizarse es libre, uno siempre tiene la libertad de decidir que actitud tomar ante dichas circunstancias.

Una de las características básicas de un líder es que toma y acepta la responsabilidad por sus circunstancias y hace su mejor intento con lo mucho o poco que tenga a la mano. Una actitud así coloca a la persona de inmediato en las filas de los líderes más grandes de la historia.

El no poder vivir con propósito y pasión viene precisamente de paralizarse y no asumir la responsabilidad de la propia vida, inclusive la escasez de liderazgo de la actualidad viene de no asumir la responsabilidad de ser ejemplo.

2- Arriésgate

Tener una vida extraordinaria, vivir con grandeza y dejar un legado épico siempre será arriesgado. De los tres siervos de la historia que te acabo de contar uno optó por “jugarla segura” y no asumir ningún riesgo. La lección es simple pero profunda; el que nada arriesga, nada gana… y no solo no gana si no que pierde aún lo que tiene.

No me refiero a riesgos económicos o profesionales, me refiero al riesgo de ser diferente. Alguien que quiere cambiar la historia no se puede permitir a sí mismo “ser del montón”. Tener la vida que en realidad siempre has querido va a implicar ser auténtico, ser tú y nadie más, va a requerir ir en contra de la enrome fuerza de la corriente.

Va implicar creer en la osada idea de que Dios por algún motivo inexplicable tiene una necesidad estratégica de tu presencia en este mundo y que sin ti no podría completar esa obra que tiene en mente y que ha puesto en tu corazón desde antes de que nacieras. La vida que en realidad siempre has querido se encuentra en el cumplimiento de esa misión que Dios te ha dado.

Si tan solo escuchases esa pequeña voz de tu conciencia que te invita a volar alto y atreverte a vivir el sueño que Dios soñó para ti, la vida sería a partir de hoy, simplemente extraordinaria y sin mayor esfuerzo ni entrenamiento comenzarías a influir en las personas con tu transformación y liderazgo.

Arriesgarse significa amar a los demás sin juzgarlos porque lo más seguro es que esa amor no sea correspondido…. cabe mencionar que con amar no me refiero a un sentimiento, me refiero a procurar para los demás el bien que procuraríamos para nosotros mismos, nada más y nada menos. Sin amor no hay legado y ser un líder implica arriesgarse a servir a los demás con el ejemplo. El liderazgo dentro de casa o fuera de ella, es un servicio de amor a los demás, porque implica ayudarles a alcanzar su potencial y convertirse en las personas que están llamadas a ser.

3-Construye con el ejemplo

Los resultados que reportaron cada uno de los siervos dicen mucho más que las palabras que utilizaron. Como líderes tenemos la enorme responsabilidad de ser influencia para los demás. No hay medio de comunicación más efectivo que las acciones que tomemos. Las palabras tienen una influencia variable que va en función de las acciones que las respalden. Tu legado como líder es directamente proporcional a tus acciones.

Ciertamente que nadie es perfecto y la perfección no debe ser el objetivo. Un líder no es alguien libre de errores, es alguien que está en una lucha constante por ser mejor… Esa lucha es un ejemplo que inspira a los demás a hacer lo mismo y es una inversión arriesgada que promete traer enormes dividendos.

No cabe la menor duda de que lleva la carga de sus imperfecciones a donde quiera que va, pero junto con ello lleva su decisión y perseverancia por superarlas cada día. Su lucha misma por ser mejor se convierte en su mensaje más elocuente, ejemplo que arrastra a quienes le siguen.

3-Conclusión

Reflexiona un poco en todo lo que te ha sido dado, comenzando con el don de la vida….no importa si estás en casa o en tu trabajo o en el templo o con los amigos, tienes el llamado a ser un líder e influir con tu vida en los demás para dejar un legado épico.

Que regalo tan único y maravilloso es el que tienes en tus manos, es de proporciones incalculables. Dios ha puesto en ti y en mi su confianza para que construyamos una obra de arte con nuestra vida. No te conformes con menos, da tu 100% todos los días y conviértete en un signo de esperanza para los demás.

¿Qué legado estás construyendo con tu vida?

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