2 estrategias para crecer en el área espiritual cuando no tienes tiempo

Las estadísticas muestran que la mayor parte de la población cree en Dios. Tan solo en los Estados Unidos el 89% de la población dice ser creyente.

Aún así el área espiritual es una que con frecuencia se descuida y aquí cabe una pregunta: ¿Es por falta de tiempo, convicción o por falta de conectividad……?

Estadísticas espirituales

Según encuestas de Gallup la mayoría de las personas en los Estados Unidos (el 89%) dice creer en Dios. Un dato interesante es que encuestas similares en los años 50’s indicaban que el 96% de la población se calificaba como creyente. Este descenso puede tener muchas explicaciones, puede ser simple variación entre las poblaciones encuestadas o puede ser que efectivamente haya menos personas creyentes. Sea lo que sea, un 96% o un 89%, el porcentaje sigue siendo alto y esto es un indicador de la importancia del área espiritual.

El mismo reporte indica que 9 de cada 10 personas hacen oración y 3 de cada 4 lo hacen todos los días y que esta tendencia se ha mantenido en los últimos 100 años. La mayoría de las personas en ambos casos reporta experimentar una sensación de profunda paz y una fuerte presencia de Dios.

Porqué el área espiritual

En publicaciones anteriores hemos hablado de las diferentes áreas de las cuales se compone nuestra vida y cómo cada una de ellas se debe conectar estratégicamente al momento de elaborar un plan de vida.

Fortalecer esta área da como resultado el tener una perspectiva que va más allá de la vida aquí y ahora. Es una perspectiva que te llevará a ver que estás aquí para cumplir una misión única y que eres parte de algo mucho más grande que el universo entero….esta perspectiva le da un sentido de trascendencia eterna a todo lo demás.

En pocas palabras, el área espiritual es aquella que describe que tan fuerte es nuestra relación con Dios.

Pero tal vez eres alguien que ya tiene un tiempo exclusivo de 15 o 30 minutos de oración y reflexión cada día, acudes cada semana a servicios religiosos, tal vez eres una persona que como la mayoría, tiene que trabajar 40, 50 o más horas a la semana, tal vez inviertes una o dos horas de traslados y haces viajes de trabajo con cierta frecuencia.

Tal vez te quedas en casa y tienes mucho trabajo con tus hijos y los quehaceres cotidianos y después de tus responsabilidades, el poco tiempo libre que te queda es para recuperarte y comenzar de nuevo al siguiente día. Quieres crecer en esta área pero todas las recomendaciones y literatura que lees se traduce en invertir más tiempo que no tienes.. ¿Qué hacer?

1-El secreto de la conectividad

Al principio te comentaba que crecer en esta área no era tanto un problema de tiempo, si no de conectividad. Comenzaré explicando el punto con una pregunta. ¿De todas las actividades que haces en el día cuantas crees que son espirituales?

Si tu respuesta a esta pregunta es: una (cuando rezo) o ninguna (porque no rezo), te puedo decir que tienes un problema de conectividad porque en realidad, sin percatarte puede ser que ya estés haciendo varias actividades que te ayudan a crecer espiritualmente y lo único que falta es hacer la conexión de ofrecerlas a Dios.

La perspectiva que hoy te invito a ver es la de asociar tu crecimiento espiritual principalmente con tu relación con los demás y en especial con quienes te son más próximos.

Una vida espiritual sana y plena siempre conduce a amar y servir a los demás comenzando por la casa. Si uno no está sirviendo a Dios por medio de su familia, su trabajo, sus labores ordinarias diarias, entonces ¿ a quién está sirviendo?

Al dar un vistazo a los evangelios uno puede descubrir que cada vez que Jesús interviene deja muy claro que la espiritualidad de una persona no se mide por los conocimientos o las devociones que practique, si no por cómo su FE se transforma en acciones concretas de amor a los demás.

En el evangelio de Mateo en el capítulo 23, Jesús reclama enérgicamente a los fariseos, “doctores de la ley” este punto. Los fariseos formaban parte de la elite de conocedores de Dios de la época…eran teólogos eruditos que sin duda dedicaban mucho tiempo al estudio de las escrituras y también a la oración, cumplían al pie de la letra cerca de 613 preceptos.

Lo que Jesús les reprochaba era que todas sus prácticas, devociones y oraciones no se traducían en hechos concretos de amor sincero a los demás. Buscaban la perfección en el cumplimiento de reglas y devociones con el fin de sentirse satisfechos de haber cumplido y haciendo esto perdían de vista a Dios en los demás. Te invito a ver esto en el evangelio de Mateo, donde podrás ver que Jesús estaba tan en contra de esta actitud que prácticamente cada vez que los veía se los recordaba….

Este selecto grupo de eruditos y conocedores de Dios fueron los que orquestaron todo para matar a Jesús y lo hicieron en el nombre de Dios. En su forma de pensar cerrada y prepotente no concibieron encontrar a Dios en el lugar donde realmente se encontraba, afuera de sus templos, en la vida diaria, en el rostro de los demás…..no lograron conectar que la relación con Dios no solo es vertical si no también es horizontal.

Lo más interesante y divertido de esta situación es que “los doctores de la ley” tenían muy bien establecidas sus costumbres, tradiciones y procedimientos, los cuales solo se basaban en una relación unilateral con Dios. Jesús valientemente los reta públicamente desde el primer día…. y hasta la actualidad su palabra que esta viva sigue retando cualquier forma de piedad o autoridad que no está basada en el amor pleno y verdadero a los demás. Una de las frases que más repetía cada vez que introducía un nuevo cambio de paradigma era : “Oyeron ustedes que se dijo, sin embargo ahora yo les digo”~Mt 5:43

Obviamente que para crecer espiritualmente necesitamos hacer oración y reflexionar, ese es el alimento del músculo espiritual, pero ese músculo necesita además de alimento, un mucho de práctica y ejercicio para desarrollarse. El día nos presentará sin duda con decenas o tal vez cientos de oportunidades para ejercitar este músculo espiritual.

Al rezar uno puede sentirse muy bien, pero aquí está el detalle, cuando uno reza siempre se va a imaginar a Dios como más le gusta. La imagen de Dios que nos proyectaremos siempre irá a favor de nuestra manera de ser y de pensar. El reto se encuentra en encontrar a Dios en los demás, especialmente en aquellos que no piensan igual que nosotros, que no comparten nuestras costumbres, tradiciones o convicciones…..Es allí donde Jesús en repetidas ocaciones explicaba que es el lugar del encuentro con Dios.

El reto de toda devoción se encuentra en hacer que otros puedan encontrarse con Dios cuando se relacionan con nosotros, sin necesidad de palabras o anuncios, si no que lo puedan ver en nuestro trato y manera de conducirnos.

Un persona se podrá percibir como la persona menos espiritual, menos religiosa y poco creyente del mundo, pero si cada día se esfuerza por sacar adelante a su familia, educando a sus hijos y proveyéndoles de techo, alimento, vestido y educación…esa es una persona que muy seguramente tienen un puntaje alto en el área espiritual porque está vaciando su vida al servicio de alguien.

La rutina de la vida en la familia y el trabajo son un acumulado de obras de amor que se repiten cada día, semana, mes y año. Esto genera un efecto compuesto espiritual tremendo.

Te pregunto: ¿necesitas más tiempo en realidad o más bien necesitas conectar todo lo que ya haces al área espiritual y mantener así una conversación con Dios durante todo el día por medio de tu trato y servicio a los demás.

2-Olvídate de la perfección

Muchos dejan el área espiritual de lado porque entienden que crecer espiritualmente es resultado de “crecer en la perfección”. Hay un pasaje en los evangelios que lee así: “Sed perfectos como vuestro padre en los cielos es perfecto”~ Mateo 5:48

Hay varios problemas con tomar este pasaje en forma literal. En primer lugar, ninguno de nosotros podemos ser perfectos, es un imposible. En segundo lugar el llamado a “la perfección” fue una de las tentaciones que el demonio le presentó a Jesús, entonces no puede ser que ahora lo esté recomendando….. y el tercero es que Jesús nunca utilizó la palabra “perfecto”. Es un error común de traducción del hebreo al español o al inglés.

La palabra original es “tamim” que significa incluyente, pleno, completo. Dado que en gran parte del capítulo 5 de Mateo Jesús habla de amar a los enemigos, es muy probable que “incluyente” sea la traducción más cercana a la intención del mensaje al referirse a amor a los demás y ser incluyentes.

Este ajuste hace un mundo de diferencia en lo que se refiere a los comportamientos que uno tendría hacia sí mismo y los demás al cambiar “perfecto” por “incluyente”.

Uno crece espiritualmente en la medida en la que incluye a los demás en su vida, no en la medida en que los excluye. Es necesario crear puentes que nos conecten con los demás para así poder conectarnos con Dios de otra manera esa conexión con Dios será imaginaria y no real.

En los evangelios abundan los ejemplos en los que Jesús incluye a personas muy imperfectas en todos los sentidos. Así que “la perfección” no es un requisito para crecer espiritualmente de hecho es un obstáculo.

Conclusión

No hay estrategia de crecimiento espiritual más eficiente que el traducir las devociones en acciones concretas de amor y servicio a los demás, ya sea en casa, en el trabajo o en cualquier lugar.

¿Puedes enumerar las cosas que antes, tal vez sin percatarte, hacías en favor de los demás en casa, en el trabajo o en otra parte y que son una expresión de tu espiritualidad y relación con Dios?

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